Capitulo 2: El comienzo de la travesía
Luego de entrenar como un esclavo ingles durante semanas... ellos vinieron por mi para comenzar este viaje, me escoltaron hacia la entrada del pueblo en donde esperaba un hermoso caballo negro como el corazón de un encantador arcano.
cabalgándolo sin parar por el sedero que se adentraba al bosque llegamos a la entrada de lo que parecía un jardín, lo cual era extraño porque no había plantas para cosechar ni exóticas flores, como para estar rodeado de semejante muro de barrotes; solo algunos arboles extrañamente grandes, con frutos del tamaño de un hombre... decidimos entrar para continuar con nuestro viaje... hasta que nuestros caballos se detuvieron con un extraño comportamiento. sus piernas atravesadas por espinas no podían moverse, estaban aferradas algo que tenia fuerza, pero como una planta puede tener fuerza? (dudando de la situación mira a su al rededor)... de repente observa como los "frutos" de los arboles se abrían como crisálidas, dejando caer una especie de embrión de una criatura que no aparentaba ser amigable, que en instantes aniquilo nuestros caballos... simplemente tocándolo pudrió su carne y fermento cada célula de ese ser vivo... al ver esto, los soldados imperiales desenfundaron su espada e intentaron atacarlo, era demasiado... escurridizo, necesitábamos una estrategia, no teníamos demasiado tiempo, podría nacer otro de aquellos seres del árbol...tan rápido como pudimos intentamos separarnos para confundirlo, pero el rápidamente se acerco a uno de nosotros y simplemente lo consumió... jamas podre olvidar la mirada perdida de aquel hombre...
al morir, dejo caer su armadura y su escudo, lo cual hizo que del fuerte choque de los metales se desprendiera una chispa, lo cual incendio parte del brazo izquierdo de esa criatura... claro, era lo que necesitabamos, solo saber que era altamente inflamable gracias a los gases tóxicos que expulsaba por su superficie. entonces rápidamente uno de nuestros soldados arrojo una bomba incendiaria hacia el extraño ser, haciendo que se incinerara y fuera solamente cenizas...
antes de volver a pasar por aquello y perder a alguien mas, decidimos prender fuego aquel árbol. una cosa así que acaba tan furtivamente con otras vidas no merece estar en pie...
sin nuestros caballos, solo nos quedaba seguir caminando, no mucho después de eso llegamos a un acantilado, que siguiendo su borde podríamos llegar al pie de una montaña, y así poder tener una vista mas amplia de a que nos enfrentaríamos hasta llegar a la residencia del primogénito...
miramos al cielo, y al ver que estaba anocheciendo, decidimos acampar cerca de un claro de luna para poder alimentarnos y descansar hasta seguir nuestro viaje hacia la montaña...
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